Ayer me desperté con un sueño revelador. Tenía que ir a visitar a un psicólogo por primera vez en mi vida. Llegaba tarde, y como era la hora de comer, me visita durante la comida en un restaurante. Mientras comemos, me pregunta, muy pausadamente, si me gustaba mi trabajo y por qué continuaba trabajando. Y yo me ponía a llorar como un niño. No podía parar, sus palabras me habian atravesado. Y entonces me despertaba, angustiado.

Tres días sin ir a trabajar y volver a la tienda me da pavor. Creo que estoy en medio de una crisis, estoy desbordado por el trabajo, se me acumulan los presupuestos, la gente no compra y encima tengo que aguantar a mi jefa Judy quejándose de que no se venda, cuando cada año en mayor o menor medida es lo mismo. La gente no compra. Argumentos: Uno. Porque han vuelto de vacaciones con la Visa a punto de reventar. Dos. Porque los niños vuelven al colegio y tienen que comprar libros, uniformes y material escolar. Tres. Porque si sumas el punto uno y el punto dos y le añades una hipoteca, ya no te salen los números. Estos tres puntos suelen ser el abc del mes de septiembre.

La gente no deja nunca de sorprenderte. Mientras un día escucho a mi jefa Judy cómo se queja, al otro tengo que escuchar cómo me dice, sin decirmelo, que ellos van a "un sitio" donde les hacen regalos, uy!, qué misterio!, le pongo cara de usted se cree que yo soy tonto o que acabo de nacer?! Y al final me revela, como con verguenza, lo que ya sé, porque ella no se acuerda, pero ya me había confesado en otra ocasión que a ella y a su marido Vincent les gustaba ir al bingo. Pues muy bien señora, y qué ha hecho con la poca dignidad que le quedaba antes de contarmelo? Cuantas veces me lo va a volver a contar? El otro día Rita me explicó, agobiada, que lo último a lo que se dedicaba Judy era a llevarle regalos del bingo, tales como un paraguas con funda plegable incorporada, un portacedés de propaganda de la Coca-Cola, unos platitos cuadrados chinos... cosas inútiles y feas que no le hacían ninguna gracia y que tiraba en la primera papelera que encontraba en cuanto salía de trabajar.
La gente hace cosas extrañas. El otro día me encargaron hacer presupuesto de los muebles para un piso que estaban reformando. No se les había ocurrido otra cosa que encargar un estudio de Feng Shui para crear un entorno de "buen rollo" haciendo dormir al hijo de espaldas a la ventana con vistas y a la niña pintando su habitación del color que más odia. Al final no aceptaron nuestro presupuesto porque era más caro y porque según ellos no se adaptaba a las recomendaciones que les habían dado en su estudio Feng Shui para buena fortuna. Y tal como me dijo, en estas cosas puedes creer o no creer, pero por si acaso mejor creer. Sí, no vaya a ser que tus hijos pillen un berrinche y te maldigan los huesos por montarles la habitación en contra de sus gustos. Y, sí, señora, también estoy seguro de que comprar más caro no tiene un buen Feng Shui (gracias B. por reirte conmigo cuando te contaba esta historia).

*El Feng Shui es un milenario sistema chino que estudia la relación entre los seres humanos y el ambiente que los rodea; es una filosofía y un arte que nos ayuda a través de sus reglas y principios a estudiar e interpretar como somos afectados por los flujos de energía del universo, a fin de crear ambientes sanos y prósperos.

El Feng Shui nació del Taoísmo y está íntimamente vinculado a esta practica, su nombre significa literalmente Viento y Agua, elementos fundamentales de la energía vital.